10 recomendaciones para una navidad sustentable y ecológica

 

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Ya llegó la época navideña y, con ella, uno de los momentos del año donde más consumo de energía y recursos hacemos. Te damos algunas sencillas recomendaciones para una navidad sustentable y ecológica, que podremos seguir disfrutando en el futuro.

1. Fabrica tu árbol de navidad, a partir de botellas u otros materiales.

2. Evita comprar musgo o cortezas de árboles para el nacimiento: mejor utiliza material reciclado para adornarlo.

3. Utiliza luces de led navideñas para decorar tu árbol y tu casa en general: consumen muy poca energía y son más respetuosas con el medio ambiente en general. 4. Procura decorar el árbol y la casa también con adornos hechos de materiales reciclados, y de preferencia envuelve los regalos con papel reciclado.

5. Asegúrate de preparar la cena de navidad con productos locales en lugar de aquellos que deben ser transportados desde muy lejos; de esta forma se evita la emisión de más carbono a la atmósfera.

6. De ser posible, utiliza para la cena productos procedentes de agricultura y ganadería responsables y amigables con el medio ambiente.

7. Procura que los regalos fomenten la creatividad y no el consumismo: juguetes educativos para los niños; regalos de carácter sentimental, como álbumes de fotos, para los adultos; también puedes optar por artículos de comercio justo, donde el productor sea el más beneficiado.

8. Procura no comprar sólo porque sí: antes de adquirir cualquier objeto, reflexiona sobre el uso que se le dará, y si de verdad es necesario.

9. Si vas de compras, rechaza las bolsas de plástico: aunque ya está regulado el uso de materiales biodegradables, es mejor que no promuevas el uso de estos materiales.

10. Investiga sobre el origen de lo que compras: es muy importante que no adquieras pieles naturales o cosméticos que usen animales para su experimentación, por ejemplo.

Cambio climático impone el desafío de construir viviendas sustentables y uso eficiente de energía

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El Estado se hace eco de la necesidad de respuestas ante los desfíos que impone el cambio climático.

Mediante un seminario y exposición destinados a conocer las innovaciones en construcción de viviendas sustentables que propicien el mejor aprovechamiento de la energía, las autoridades de Vivienda. Energía y Serviu de la región de O’Higgins enfatizaron en dar una respuesta adecuada a los desafíos que el cambio climático presenta para nuestro país.

Así lo subrayó la seremi de Energía, Alicia Barrera, quien señaló que “además de la agenda energética 2014, tenemos una política energética para el 2050 donde nos planteamos reducir en un 30% la intensidad de las emisiones de gases con efecto invernadero y potenciar las energías renovables que llegaron para quedarse”.

Añadió que “respecto del cambio climático tenemos compromisos internacionales a través del Acuerdo de París. Nuestra región tiene una vocación de energías renovables. En el país estamos limpiando nuestra matriz energética en el sentido de que queremos descarbonizar y generar energía no sólo a través de combustibles fósiles sino aprovechar las enormes riquezas naturales que nos permite el desarrollo de las energías renovables no convencionales”.

El director de Serviu O’Higgins, Víctor Cárdenas, dijo que “este es un desafío que se ha planteado el ministerio desde ya hace algunos años, partiendo primero con los subsidios de acondicionamiento térmico pero hoy día ya avanzando mucho más en lo que tiene que ver con la construcción sustentable”.

La autoridad agrega que “el compromiso que asumió el Estado de Chile en el sentido de poder reducir las emisiones de carbono nos plantea un gran desafío para poder desarrollar viviendas que efectivamente den respuestas al cambio climático y a las nuevas condiciones que necesitamos para el uso eficiente de la energía”.

El seminario contempló la intervención “Iniciativas de Innovación y Sustentabilidad para la Vivienda”, de Camila Herrera, arquitecta de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable del MINVU; “Barrios Ecosustentables, Viviendas de Alto Estándar en Madera”, a cargo de Felipe Victorero, subdirector del Centro de Innovación en Madera de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y “Situación Actual y Generación de Energías Renovables”, a cargo de Marcel Silva, División Energías Renovables, Ministerio de Energía.

 

Vía El Tipógrafo

 

 

 

Arquitectura sustentable: El desafío de Chile

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La arquitectura sustentable busca optimizar los recursos naturales y aprovechar las condiciones climáticas y geográficas donde se emplazan las edificaciones. ¿El objetivo? Disminuir su impacto ambiental. Este enfoque ecológico en la construcción ya no parece un concepto futurista, sino que es una realidad que crece cada vez más; edificios que se autoabastecen de energía o que incluso pueden vender el excedente de lo que producen, ya no son una ilusión. Uno de los pioneros fue el austríaco Georg Reinberg, quien a fines de los 70 comenzó a desarrollar la “arquitectura solar” como respuesta a la segunda crisis del petróleo y a que Austria rechazó el uso de la energía atómica.

Pero mientras en Europa cada vez son más las construcciones que aprovechan la energía solar, en América Latina, donde la radiación es mayor, aún es incipiente. Países como Colombia promueven descuentos e incentivos fiscales para aquellos cuyas construcciones tengan un diseño sustentable y sean energéticamente eficientes. Son los llamados “créditos verdes”, los que buscan apoyar la creación y desarrollo de proyectos que promuevan la protección y conservación del medioambiente. En Chile, el primer ejemplo se dio en Antofagasta, cuando en 2014 se firmó un convenio entre el banco BCI, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios y la Cámara Chilena de la Construcción —con el patrocinio de los ministerios de Energía y Medioambiente y el Plan CREO Antofagasta— para fortalecer la demanda de viviendas con energías renovables y entregando facilidades crediticias para implementarlas.

Mientras en Europa cada vez son más las construcciones que aprovechan la energía solar, en América Latina, donde la radiación es mayor, aún es incipiente.

A nivel nacional se han mejorado los procesos pro-arquitectura sustentable, pero falta el incentivo para que sea interesante entregar productos con los atributos que comprende la construcción sustentable. Como ejemplo, un proyecto pionero en estándar Passivhaus está en Concepción, una casa construida por investigadores de la Universidad del Biobío en San Pedro de la Paz que, entre otras innovaciones, ahorra un 85% de energía.

Passivhaus es una certificación otorgada por el Passivhaus Institut de Alemania. “Los edificios con estándar Passivhaus logran un nivel de confort tanto en invierno como en verano con extremadamente bajos consumos energéticos, llegando en muchos casos a prescindir de sistemas de calefacción y refrigeración”, señala Marcelo Huenchuñir. Este arquitecto de la Universidad de Chile es uno de los socios fundadores de Arquiambiente, empresa que presta servicios de asesoría técnica y desarrollo de proyectos orientados a la eficiencia energética y arquitectura sustentable. Pero no sólo en Chile, hoy están vinculados a importantes centros de investigación y desarrollo en arquitectura sustentable en Argentina, Brasil, México, España, Alemania y Portugal.

 

CHILE SUSTENTABLE

Entre los elementos clave para lograr este tipo de construcciones está el uso eficiente de la energía y el agua, los que se suman a la utilización de materiales reciclables, renovables y con bajo contenido energético. Una de las nuevas tendencias es el Análisis del Ciclo de Vida (ACV), metodología utilizada para evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto, proceso o actividad durante todas las etapas de su existencia.

Estas mejores prácticas han promovido también un regreso a los orígenes de la arquitectura, que privilegiaba diseños y uso de materiales que se adaptaban a las condiciones climáticas del entorno. Esto se conoce como Arquitectura Bioclimática, la que consigue ambientes interiores confortables mediante sistemas de climatización pasivos, teniendo en cuenta factores de temperatura, soleamiento, humedad y viento. En San Pedro de Atacama, por ejemplo, las edificaciones de tierra tienen la capacidad de absorber el calor en el día y liberarlo durante la noche, ello se logra con orientaciones específicas y ventanas pequeñas para protegerse del sol.

Entre los elementos clave para lograr construcciones sustentables está el uso eficiente de energía y agua, además del uso de materiales reciclables.

Con ese foco trabaja Infiniski, empresa que diseña bioclimáticamente, construye pasivamente y se presenta como la única de nuestro país con certificación de eficiencia energética A+ otorgada por la Unión Europea. El gasto que se requiere para climatizar y conseguir confort térmico y de iluminación es mínimo debido al diseño arquitectónico bioclimático. “Nuestro sistema constructivo carece de puentes térmicos-filtraciones de aire, que es por donde se filtra la temperatura exterior hacia el interior. Como el calor sube, siempre el aislante debe ser mayor en cubierta que en paredes verticales. Según la zona climática, a veces el aislante de la cubierta llega a duplicar al de paredes”, explica Loretxu García, gerente general de Infiniski.

El desafío no es menor. Reconoce que uno de los problemas que han tenido que enfrentar es el prejuicio de que lo ecológico es exclusivo, en contraposición a que lo modular es de mala calidad. “Todavía hay quienes creen que lo ecológico es más costoso, pero Infiniski es un 30% más barato y más rápido de construir que la construcción tradicional. Y por si fuera poco, cuando tienes tu inmueble construido, ahorras un 70% en climatización”, explica Loretxu García.

En el caso de viviendas antiguas, el mercado también ofrece soluciones de eficiencia energética. Ejemplo de ello es S-Save, una empresa que incorpora sistemas ecológicos dentro del hogar, como las bombas de calor, tecnología basada en el principio termodinámico de transferencia de calor que utiliza la energía contenida en el aire para calefaccionar sistemas centralizados, como circuitos de radiadores o losa radiante.

“Los problemas de confort térmico no se deben asociar únicamente a las temporadas de invierno; actualmente no le damos importancia al posible sobrecalentamiento en las viviendas y cómo afecta este a los usuarios en ciudades como Santiago”, explica David Cabieles, de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE). “El confort habitacional no se debe ligar únicamente a las condiciones térmicas, se deben tener en cuenta los valores mínimos de iluminación natural durante todo el año, considerando que éstas afectan las actividades diarias. Actualmente existen estándares mínimos de carácter obligatorio establecidos en la reglamentación térmica vigente; sin embargo, los desafíos a nivel país deben apuntar hacia un mejoramiento contundente a corto y mediano plazo, apoyado en políticas públicas y la participación transversal de los sectores privados”, agrega Cabieles.

 

Via: Revista Que Pasa

Nacional

Hoy uno de los principales retos en la industria es crear productos de calidad, pero que a la vez sean amigables con el medio ambiente, este es el desafío propuesto, que en algunos casos ha logrado resultados sorprendentes, y Chile no se ha quedado atrás.

Luego de siete años de trabajo e investigación, en un galpón en Duqueco, cerca de Los Ángeles, en la Región del Biobío, la empresa Rootman está trabajando en un producto que busca marcar un cambio sustancial en los aislantes para las casas.

Se trata de un colchón radicular (CR), en palabras simples, un aislante para muros hecho con raíces de granos que no solamente es natural, sino que supera en muchos aspectos a los clásicos que se usan actualmente como el plumavit, la fibra de vidrio y el poliuretano.

 

“La gracia que tiene es que es más térmico que el plumavit y que el poliuretano, que son los mejores aislantes hoy en día, pero al mismo tiempo es acústico, cosa que los otros materiales no tienen y además tiene alta resistencia a la llama”, cuenta a El Definido el gerente general de Rootman, Roberto García.

Es decir, se quema muchísimo más lento que los otros materiales, una ventaja increíble para proteger las casas, sobre todo en un país que ha visto las duras consecuencias de los incendios forestales. García ejemplifica: “El plumavit es tres segundos se quemó, la fibra de vidrio, que le sigue, 15 segundos, el poliuretano en 1 minuto y el colchón radicular en 60 minutos”.

Además, pese a que el precio unitario es un poco más alto que el del plumavit, cada uno de estos CR, equivale a 3 veces la cantidad necesaria de plumavit, para que sirva como aislante, entonces finalmente, el producto es más barato, además de tener propiedades superiores.

Material natural y mayor sustentabilidad

¡Raíces! ¿De dónde las están sacando? Tranquilos, para su fabricación no se tala ni un solo árbol, pues están hechos con semillas de granos cultivados que pasan por un proceso hidropónico diseñado especialmente para fabricar estos colchones radiculares.

 

Desde que se siembran los granos hasta la cosecha, el colchón radicular, tarda tan solo tarda 10 días en estar listo. Son 100% naturales, su producción es rápida y requiere poca energía y agua. Es un producto amigable con el medio ambiente (biodegradable) y sustentable.

“Este material es una realidad, ya hemos hecho casas y entregamos una de regalo en Santa Olga.Hoy estamos buscando un inversionista que quiera masificar esta tecnología. Esto es 100% chileno, está patentado y es bueno que tengamos tecnología que salga hacia afuera, además es desarrollado en provincia, cosa que no es fácil”, dice García.

Fuente: El Definido